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Compartir el Pan (I)

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Estamos en el mes de diciembre, lo que nos hace sentir, en el alma y en el corazón, que se aproxima el ambiente fraterno de la Navidad del Cristo Ecuménico.

A propósito, la Legión de la Buena Voluntad, que surgió en el plano de las formas bajo la conducción del periodista, hombre de radio y poeta Alziro Zarur (1914-1979), siempre se ha fundamentado en las acciones del Amigo Celestial para brindar amparo a los sectores material y espiritualmente más sufridos de la sociedad, teniendo como lema "Viva la Navidad Permanente de Jesús, por un Mundo mejor y por una Humanidad más feliz".

En la madrugada del 4 de febrero de 2000, con el pensamiento inspirado en tantos mensajes que varios pensadores produjeron durante milenios, reflexionando una vez más sobre el alto significado altruista de esa fecha espiritual no menos mística, transcribí al papel algunas palabras motivadas por la grandeza elocuente de esa Obra, que nos confraterniza.

PESEBRE Y RESURRECCIÓN

Existe aún mucha violencia en el mundo, pero no podemos dejar morir la vibración de esperanza que mantiene los corazones unidos.

Además de la mesa abundante y de la alegre presencia de los familiares, compartamos el Pan de la Buena Nueva del Divino Maestro, alimentando los corazones con Paz y Fraternidad, veredas seguras por las cuales anhelamos caminar.

En el pesebre se encendió una luz que creció en el Calvario para iluminar la consciencia terrestre, glorificó el destino humano en la Resurrección y llenó de esperanza al mundo cuando Jesús subió a los Cielos y los Ángeles anunciaron a los galileos conmovidos que, de la misma forma, Él retornaría a la Tierra (Hechos de los Apóstoles, 1:8 a 14).

"8 (...) recibiréis poder, al descender sobre vosotros el Espíritu Santo, y seréis mis testigos, tanto en Jerusalén como en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra.

9 Habiendo dicho estas palabras, Jesús fue elevado a la vista de ellos, y una nube Lo recibió y Lo ocultó de la visión de todos.

10 Y, estando la multitud con los ojos fijos en el cielo, mientras Jesús subía, he aquí que dos varones vestidos de blanco se pusieron al lado de ellos,

11 y les preguntaron: Galileos, ¿por qué estáis mirando hacia lo alto? Ese Jesús, que de entre vosotros fue recibido en las alturas, ha de venir del mismo modo, como Lo visteis ser elevado al cielo.

12 Entonces, volvieron a Jerusalén, del monte llamado de los Olivos, el cual está cerca de Jerusalén, a distancia de camino de un sábado.

13 Y, entrando, subieron al cenáculo donde se reunían Pedro y Santiago, Juan y Andrés, Felipe y Tomás, Bartolomé y Mateo; Santiago, hijo de Alfeo; Simón, el Zelote; y Judas, hijo de Santiago".

14 Todos ellos perseveraban unánimes en oración y súplicas, con las mujeres, con María, madre de Jesús, y con Sus hermanos".

HUMANIDAD DISTRAÍDA

Los siglos transcurrieron, con alegrías y tristezas, derrotas y victorias y los constantes llamados del Mundo Superior a una vida mejor para todos los pueblos. No obstante, los ambientes de tiranía y de ambición continuaron sordos a los llamados de Dios. Por eso, aun hoy no oyen el llanto de Cristo sobre la Humanidad desatenta: "¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que te fueron mandados! ¡Cuántas veces quise reunir a tus hijos como la gallina protege a sus pollitos debajo de las alas, y tú no lo quisiste!" (Evangelio según San Mateo, 23:37).

Jerusalén representa actualmente a toda la Humanidad distraída. Sin embargo, la luz de Cristo continúa descendiendo como bálsamo para el Espíritu de todos, incluso para los que han despreciado Su mensaje, pero principalmente para aquellos que están perseverando hasta el fin, conforme Su promesa a los fieles de Esmirna: "Se fiel hasta la muerte, y Yo te daré la Corona de la Vida". (Apocalipsis, 2:10).